
Una de las grandes satisfacciones que siente una persona cuando compra un carro –nuevo o usado- proviene del estado en que se encuentra el motor: que esté impecable y en óptimas condiciones de mantenimiento.
Con el paso de los días, sin embargo, seguimos poniendo especial atención a la limpieza, la pintura, las llantas y otra serie de elementos que también son importantes; pero dejamos de lado al motor, a pesar de su papel determinante para el buen funcionamiento de prácticamente todas las demás partes del automóvil.
El motor es, en efecto, el corazón de un vehículo y hay que cumplir algunas rutinas que pueden ser fundamentales, si no se quiere sufrir un contratiempo en el lugar y el momento más inoportuno.
Parte de la rutina
Aunque se viva en países tropicales, donde los vehículos rara vez están expuestos a temperaturas muy bajas, y algunas “leyendas urbanas” dicen que las tecnologías modernas no lo necesitan, siempre es importante calentar el motor, antes de poner el carro en funcionamiento.
Debe entenderse que los componentes del motor pueden sufrir daños si se someten a trabajo estando fríos. Los fluidos y los metales deben adquirir una temperatura estándar para que funcionen adecuadamente.
De la misma forma, la conducción del vehículo debe realizarse mediante maniobras equilibradas, como la utilización de la marcha adecuada a las características del camino, sin cambios de velocidad bruscos ni frenazos repentinos. De esa manera se ahorra combustible y se le evitan al motor esfuerzos innecesarios.
Como complemento, para mantener la agradable sensación del día en que se le compró y evitar la presencia de sustancias y que puedan resultar corrosivas y partículas que puedan resultar dañinas, la limpieza del motor debe convertirse en una labor cotidiana.
Revisiones periódicas
Las prácticas constantes mencionadas, sin embargo, sólo son parte del cuidado que se debe dar a un motor. No hay que esperar a escuchar un concierto de ruidos extraños, para tomar la iniciativa de llevar el motor a revisión.
Es recomendable, para evitar escuchar esos ruidos desconcertantes, que pueden ser indicadores de una próxima falla en el motor, hay que estar atento a:
- El aceite: Hay que cambiarlo con regularidad, porque es el encargado de evitar que las partes vitales del motor no se sobrecalienten. Un motor no puede funcionar sin aceite y la demora en cambiarlo puede causar daños permanentes. Con el cambio de aceite también hay que cambiar el filtro, cuya función es eliminar de la circulación las partículas dañinas.
- El sistema de enfriamiento: Aunque los sistemas son diferentes, cumplen una función parecida a la del aceite, pues se encargan de evitar el recalentamiento del motor y sus componentes. El sistema está compuesto por el radiador, el termostato, la bomba y el refrigerante.
- La respiración: El aire es un elemento esencial para mantener el motor en funcionamiento. El aire debe entrar al motor sin impurezas y de manera continua. Para mantener la adecuada respiración del motor hay que observar que los filtros estén funcionando en óptimas condiciones.
Éstos son sólo algunos de los factores que debemos tener presentes, en relación con el motor de un vehículo. En la medida que cuidamos bien el motor, estaremos dándole unos años más de vida útil a nuestro carro y, también, ahorrándonos el gasto que puedan resultar las reparaciones.
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